Mi experiencia en Bali

 

44876873_446096339128386_2907947254232937639_nNo es un secreto que mi experiencia en Bali me cambio mi forma de ver la vida. No solo fue un viaje que me llenó espiritualmente, sino que me llevó a conocer a gente espectacular que comparten los mismos gustos que yo.

 

Mi primera parada fue en el espectacular aeropuerto en Yakarta, después de un vuelo divino con Turkish Airlines. Este aeropuerto es considerado como uno de los 20 aeropuertos más importantes del mundo, tiene una afluencia de 51,1 millones de pasajeros, además es uno de los más puntuales del mundo, su estructura es impresionante e imponente.

 

La llegada a Bali fue tal como la soñé, apenas la pisé sentí su magia, su energía, escuché la música de su silencio, entré en contacto con mi divinidad y empecé a trabajar en mi crecimiento. No hay nada más rico que conocer lo desconocido, eso alimenta tu alma, cuerpo y espíritu.

Los días en Bali fueron una desintoxicación total, no solo para el cuerpo, sino un reseteo total de mi mente y espíritu. Mis días comenzaron con desayunos simples y ligeros, como frutas frescas de temporada.

 

Las comidas simples y ligeras son igual a una vida simple y ligera, pero llena de nutrientes.

Trata de adoptar esto a tu día a día, la simpleza puede significar mucho más de lo que crees.

Por la alimentación comienza un trabajo interno que verás proyectado en tus acciones con los demás

 

Hace muchos años me volví alérgica a la negatividad. Siempre trato de guiarme por el milenario proverbio balinés que dice: “Hasta el veneno puede convertirse en el elíxir de la inmortalidad”, lo que quiere decir que: todo es posible, incluso la negatividad puede cambiar a positivismo. Pero, ¿cómo lidiamos con la negatividad? ¿Respondiendo con negatividad? Si esto es así terminamos, la mayoría de las veces sin darnos cuenta, en una cadena de acciones y reacciones negativas, dando como resultado lo que nos rodea en el mundo de hoy. De tiempos inmemoriales los budas, mesías, gurús y profetas se encargaron de recordarnos que: la negatividad genera negatividad, la violencia genera más violencia y la realidad es que no podemos “usar el agua sucia para limpiar un piso limpio, en cambio, debemos usar agua limpia”. Tú decides si vives en la luz o en la oscuridad, vivir entre las sombras es responder a la negatividad con negatividad. Vivir en la luz es aceptar la negatividad como lo que es, pero transformándola en positivismo para devolverla de esa manera a quien te lo dio.

 

Si tienes algún viaje que quieras realizar desde hace tiempo, un lugar que sepas que te hará crecer internamente, no dejes de buscar las maneras para hacer realidad ese sueño, al hacerlo te sentirás infinitamente agradecida.

 

Atrévete a soñar, a viajar, a vivir a conocer a enfrentar tus miedos, deja a un lado las dudas e inseguridades, regálate todo aquello que tanto has visualizado.

 

 

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